26 Septiembre 2006
A la memoria de Sánchez Bravo, García Sanz, Baena Alonso, Ángel Otaegui y Paredes Manot (Txiki), ejecutados tal día como hoy hace 31 años en este país.
"Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son estas
que hieren como amenazas,
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche...
Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Presiento que tras la noche..."
(Luis Eduardo Aute)
servido por Pobre
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20 Septiembre 2006
Otra de las "polémicas"
Quizás no es tan interesante, pero ayer fui de compras con mi pareja a unos grandes almacenes, bonito eufemismo para no decir el nombre, y en mucha de las prendas que le gustaron no había tallas por encima de la 38.
La he puesto ha dieta, aunque quizás debería cambiarla.
servido por Pobre
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20 Septiembre 2006
En España, durante el 2005, se cometieron 1.294 homicidios dolosos y 131 asesinatos; 12.479 delitos contra la libertad sexual, 876.788 por lesiones.
Sin embargo, aunque varía según los acontecimientos , para los españoles las preocupaciones son el paro, la inmigración y el TERRORISMO. Las cifras de este último son "46 acciones terroristas que causaron 101 heridos".
servido por Pobre
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20 Septiembre 2006
ociosidad (RAE)
(Del lat. otiosĭtas, -ātis).
1. f. Vicio de no trabajar, perder el tiempo o gastarlo inútilmente.
2. f. Efecto del ocio, como juegos, diversiones, etc.
Ayer le contaba a una amiga, si ella me permite el título, que abrí el blog porque tenía mitad curiosidad, mitad cosas que contar. Me he dado cuenta que ni lo uno ni lo otro.
La curiosidad simplemente era ociosidad y las cosas que contar fueron puros fuegos artificiales. A la primera, la ociosidad, la estoy cogiendo cariño. Es tan contradictoria como yo, es un vicio pero también puede ser efecto de una diversión.
En cualquier caso, ya sea por perder el tiempo o como juego, me he propuesto vencer la pereza y ¿volverme ocioso?
servido por Pobre
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20 Septiembre 2006
ociosidad (RAE)
(Del lat. otiosĭtas, -ātis).
1. f. Vicio de no trabajar, perder el tiempo o gastarlo inútilmente.
2. f. Efecto del ocio, como juegos, diversiones, etc.
Ayer le contaba a una amiga, si ella me permite el título, que abrí el blog porque tenía mitad curiosidad, mitad cosas que contar. Me he dado cuenta que ni lo uno ni lo otro.
La curiosidad simplemente era ociosidad y las cosas que contar fueron puros fuegos artificiales. A la primera, la ociosidad, la estoy cogiendo cariño. Es tan contradictoria como yo, es un vicio pero también puede ser efecto de una diversión.
En cualquier caso, ya sea por perder el tiempo o como juego, me he propuesto vencer la pereza y ¿volverme ocioso?
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29 Julio 2006
Creo que lo de las geneneraciones es otro lastre. No pertenecí a la generación Beat, como parece lógico, por joven y por localización; aunque comparto alguno de sus estandartes.
No estuve en París en mayo del 68. Aunque, creo que tampoco muchos de los que presumen de ello. Por supuesto, no he sido hippie,ni mod, ni heavie. Aunque he disfrutado del punk, con pequeñas dosis de compromiso social.
Me he sentido de la generación X, aunque ya no pertenecía a ella por haber sido puente entre ella y la anterior. ¿Y por no estar en USA?.
Así que creo que estoy encuadrado en la generación EX. Las personas que me rodean, con las que hablo, tienen un ex-sueño, unos ex-ideales, por supuesto una ex-pareja. Algunos un ex-empleo digno.
Muchos de ellos son excepcionados.
servido por Pobre
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26 Enero 2006
Aunque tu último programa no me gustaba, he tenido siempre un alto concepto de tí. Creo que, además de buen comunicador, eres un tío listo. Tu decisión de ser el marido de la peluquera lo confirma.
Te entiendo.
servido por Pobre
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24 Enero 2006
Una buena amiga mía decía que el alcohol en ella tenía un efecto relajante, cuando bebía se le abrían las piernas. En mí, el alcohol siempre ha hecho estragos. Bueno yo no me abro de piernas, pero el resultado suele ser parecido.
Hace un par de veranos, un importante cliente estaba pasando unos días con la esposa y otra pareja en nuestra ciudad. Mi jefe, siempre atento a estas cosas, quiso convidarlo.
Fuimos a cenar las tres parejas (mi jefe y su esposa y los convidados) y yo. Una copiosa y deliciosa cena, regada con buenos vinos y no peores licores. Salimos tarde del restaurante y nos dirigimos a una zona de copas, a bailar un poquito (eran caribeños los invitados y no podía faltar un poco de rumbeo). Decir que las chicas eran muy atractivas, y a cada baile que pasaba y a cada copa que bebía se me estaba haciendo más difícil continuar siendo prudente. Así que decidí ir a la barra y despistarme entre la gente.
Al acercarme a la barra, tres chicas muy jóvenes estaban discutiendo por algún chico. Entre que estaban bastante borrachas y que la discusión fuese a tres idiomas, me llamaron la atención. Eran dos francesas y una mejicana.
Fruto del alcohol, me ofrecí voluntario para aquella que saliese perdedora de la pelea, no perdiese la noche. Me fui para otra zona donde estaba bailando la gente. A los pocos minutos apareció una de las francesas. Dijo que ella había perdido. O eso la entendí, yo no hablo francés, y ella poco español. Y mi inglés y más borracho, no es precisamente el de Shakespeare.
Tras el intento de iniciar dos o tres conversaciones, se me ocurrió decir que sólo hay un lenguaje universal: el sexo. Parece ser que estaba de acuerdo. Coló sus brazos por detrás de mi cuello y comenzó a besarme.
Lo hizo despacio, rozando sus labios primero, a la vez que con su contoneo rozaba sus pechos contra mí.
La apreté contra mí, y pasé mi lengua por sus labios, a la vez que dejé que ella hiciese lo mismo con los míos. Seguí apretando su pubis contra el mío, mientras ella seguía moviendose. Poco a poco, el beso fue haciendose más intenso y más húmedo.
Emitía unos pequeños jadeos, yo sólo acerté a retirarnos un poco hacia una zona más discreta. Cuando volvimos a besarnos, ya en plena guerra de posesión, aproveché para deslizar mi mano entre sus piernas. La apretó con sus piernas y comenzó a frotarse con descaro mientras con una de sus manos hacía lo mismo con mi polla.
No sé el tiempo que pasó, pero yo no podía seguir así. Subimos a la planta superior, nos dirigimos al baño de mujeres. Nos metimos en uno de los apartados, le dí la vuelta y mientras apoyaba sus manos en la pared yo le metía una y otra vez la polla. No fue precisamente despacio, era como si fuese una contrarreloj. Ella comenzó a gritar y poco después temblaba. Un polvo salvaje.
Sonó mi teléfono, mi jefe quería saber dónde estaba. Le pregunté el nombre y le pedí el teléfono. No quiso dármelo. Me dió su dirección de mail. Algo es algo. La dí un beso de despedida y salí corriendo. No quería que me despidiesen. Aunque París bien vale una misa.
servido por Pobre
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