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La Coctelera

El marido de la peluquera

O que difícil es ser yo

16 Enero 2006

Crónica de una infidelidad anunciada (Introducción verbal)

La historia se inicia long time ago. Un buen amigo es ascendido a jefe de un departamento y me llama para trabajar con él. No recuerdo por qué acepté y tampoco importa demasiado.

Con nosotros trabaja un hombre que no es de la ciudad (yo tampoco dicho sea de paso) y lleva poco tiempo en ella. Mi amigo entabló cierta relación de amistad con él y su familia (esposa e hijo). Más o menos me ví arrastrado a tener cierto contacto con ellos.

El era algo así como un deprimido singular como el de la canción Hasta de perfíl de Rosendo. Ella, quizás por haber tenido que buscarse la vida desde muy joven o por el capullo que tenía de marido, pareciá prepotente e interesada. Sin embargo, era un animal sexual o a mí me lo parecía. Yo por aquel entonces era algo más descarado. Nunca le propuse que se acostase conmigo, aunque creo que dejé bien claro que cuando quisiera podría hacerlo.

Un par de años después se divorciaron y curiosamente aunque no a la vez se volvieron a su ciudad natal. Unos ocho años más tarde yo estaba trabajando en una ciudad situada a una hora de la suya. Una ciudad pequeña y para un forastero aburrida. Tenía que estar una semana laboral en ella. Dió la casualidad que una de las personas con las que tenía que reunirme conocía a aquella mujer y vivía en su ciudad.

Al día siguiente, ella me llamó por teléfono. Charlamos unos minutos y después de las frases de cortesía de rigor, un poco por curiosidad y un poco por la falta de expectativas, le propuse vernos.

Hacia la media tarde estaba en su ciudad. Ella cerraba su pequeño negocio cuando llegué. Estaba mejor aún que hacía unos años. Sin embargo, quizás el paso de los años, yo era menos fogoso y me mostré de lo más formal. Fuimos a tomar unos vinos y realmente me encontré a una mujer totalmente diferente. Cenamos "en un marco incomparable". Una cena espléndida, un vino maravilloso y una mujer encantadora.

Según pasaban los minutos, más me gustaba aquella mujer y menos era mi atrevimiento. No quería estropearlo todo con "una de las mías". Con unas copas de vino más, fuimos a un café musical con velitas en la mesa, en semipenumbra. Me parecía demasiado perfecto todo y aunque la charla seguía animada, no dejaba de desearla como un animal en celo. Pero seguía en mi sitio de chico formal.

Al salir del local, teniendo en cuenta que ya había bebido demasiado, que estaba a un milímitro de abalanzarme sobre ella y que todavía tenía una hora de vuelta a mi hotel, decidí despedirme.

No esperaba que dijese: "Quiero que te quedes a dormir conmigo". (to be continued)

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El marido de la peluquera

El marido de la peluquera referenció

Crónica de una infidelidad anunciada (introducción general)

Realmente la pregunta encendió todas mis alarmas, por no decir que encendió otras cosas. Sonreí y por supuesto acepté la proposición...

17 Enero 2006 | 12:48 PM

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El marido de la peluquera

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No sé cuales son mis circunstancias. Así que es difícil hablar sobre mí. Que conste que es mi tema preferido. Pero de momento, prefiero no darle la importancia que tiene (o sea ninguna). Me gustaría que fuese un blog lleno de contradicciones, sin una línea a seguir pero con la inconfesable meta de que tú lo leas.

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